Publicado el 12 de marzo, en la categoría Impresión 3D
Calibrar una impresora 3D después de cambiar el hotend
Nivelado, flujo y retracción para evitar hilos y capas irregulares
Cambiar el hotend no es solo aflojar dos tornillos y volver a imprimir. Aunque el cartucho y el termistor queden en la misma posición, la boquilla nueva casi nunca sobresale exactamente lo mismo que la vieja. Esa diferencia de milímetros se nota en la primera capa: o el filamento se aplasta contra la cama hasta formar un borde levantado, o queda tan suelto que la pieza se despega al tercer pasada. Antes de tocar cualquier perfil en el laminador conviene medir y ajustar la altura real.
Primero la distancia de boquilla, no los parámetros
Con la máquina caliente a la temperatura de trabajo, sube el eje Z hasta que la boquilla quede a un par de milímetros de la cama. Desliza una hoja de papel o un calibre de láminas entre ambas y baja en pasos de 0.05 mm hasta notar un roce suave pero constante. Si el hotend nuevo es más corto, el offset guardado en el firmware ya no sirve y hay que corregirlo desde el menú o con un comando de compensación. Muchos fallos de adhesión que se achacan al filamento vienen de aquí.
Prueba de flujo: la pared de una sola línea
Imprime un cubo hueco de 20 mm con una sola pared y sin relleno. Mide el espesor con un calibre digital en tres puntos distintos y compara con el valor configurado en el laminador. Si sale 0.48 mm cuando pediste 0.40, el flujo está por encima y hay que bajarlo en torno a un 15%. La sobrextrusión genera cordones entre paredes, esquinas redondeadas y una superficie que parece sudar plástico. Corregir el flujo antes de tocar la retracción ahorra muchas horas de prueba.
Torre de temperatura y retracción según material
El hotend nuevo disipa calor de forma distinta, así que la temperatura óptima puede haber bajado o subido entre 5 y 10 grados. Una torre de temperatura con cinco tramos de 5 grados cada uno muestra enseguida dónde aparecen los hilos finos y dónde el plástico no fluye. Para PLA en un hotend all-metal suele funcionar entre 200 y 210 grados; en PETG conviene quedarse cerca de 240. La retracción se ajusta después: empieza con 1 mm a 25 mm/s y sube de medio en medio hasta que desaparezcan las telarañas entre torres.
- Anota cada cambio en un cuaderno o en un archivo de texto junto a la fecha del montaje.
- Guarda el perfil corregido con un nombre distinto para no mezclarlo con el anterior.
- Revisa el apriete del nozzle en frío y luego en caliente, porque el metal dilata.
- Si el ventilador del hotend cambió, la torre de temperatura puede dar valores distintos.
Errores que se repiten en el taller
El más común es compensar la falta de adhesión subiendo la temperatura de la cama, cuando el problema real es que la boquilla quedó 0.1 mm más alta. Otro es tocar la retracción antes de haber ajustado el flujo: los hilos no desaparecen porque el extrusor sigue empujando de más. También conviene revisar que el tubo de PTFE esté bien asentado contra la boquilla; un pequeño hueco genera atascos intermitentes que parecen fallos de calibración.
Antes de dar por buena la calibración, imprime una pieza funcional pequeña, como un soporte o una arandela, y comprueba que las capas se apilan sin huecos ni rebabas. Si el resultado es limpio en esa pieza, el perfil está listo para trabajos más largos.
Si el fallo aparece en la electrónica de control y no en la mecánica, en el foro hay hilos que cubren ese lado: reparar una fuente conmutada ATX que no arranca y montar un termostato casero con ESP32 y relé. Para dudas concretas con fotos de tu banco de trabajo, puedes escribirnos desde la página de contacto.